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Como quien busca huellas en el agua y abre su rostro opaco en la corriente y en espumas se pierde y se derrama.
Así te busco, madre, por el tiempo desvanecido en la primera infancia.
¿Dónde estabas cuando apagó la noche su silencio y abrió sus pétalos el agua?
¿Dónde cuando en la sombra original nacía el ciego resplandor de la palabra?
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La noche tiene dos playas de oro, dos arenales húmedos y tersos.
La ribera que nace al despuntar la noche y sus espejos, flautas delgadas tiene, suaves liras, arpas finas en ondas de silencio.
La ribera que nace más allá de los móviles espejos, tiene voces de niños y de pájaros, una llovida rosa bajo el cielo.
(sigue)
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