La vida...

LA vida de los seres,
sus estaciones y su edad se miden
por la velocidad con que caminan.
Esto enseñan los físicos, y añaden
que se construye el tiempo
en órbitas de luz, en años puros
trazados en el cielo.

Pero yo digo que la luz no sabe
la sombra que proyecta sobre el mundo,
y que la vida en el dolor se ahonda
y crece como el sueño que la lleva
a condensarse en siglos de amargura.

Yo digo que la vida es un planeta extraño
de no se sabe cuál sistema herido
de muerte en el instante de nacer.
Y que al trazar sus órbitas
enciende soles y galaxias ávidas
que no saben de sí y enloquecidas
giran en torno de un amor sin años,
sin años y sin días:
sólo una noche larga y sin medida.

Esto digo y el cielo se detiene
sobre la tierra y prende su sonrisa
cuajada de perdón y de silencio.

(escucha este pasaje,
recitado por el Profe)


¯

LA vida de los seres
está pendiente de la enjuta rama
donde brota la alquimia de lo verde.


La tierra en el dolor de su silencio
se despierta a la vida en una hoja,
un verdecido, peciolado sueño.

No hay nada más allá, tierra escogida,
que la memoria de la luz que enciende
su verde llama en nervadura viva.

(escucha este pasaje,
recitado por Dolores Castro)


¯

(sigue)


No sabe la luz...

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