|
HAY la embriaguez en donde muerte y vida oscilan en el cuerpo, se confunden, se inscriben en un péndulo de soledad donde la luz naufraga entre las ondas de su misma sangre.
La inteligencia como luz tardía sobre las aguas lleva su dolor y es humilde su duelo al aire oscuro. No sabe a dónde ir, pero la noche discurre en cauces vivos como el agua y comenzamos a saber que el viento sólo es aire que avanza a su destino.
Todos los seres se disputan, ávidos, la vida que pretenden, se desplazan unos a otros; oleajes grises, fenecen en lo verde.
No hay juventud que valga, ni vejez sosegada, ni alegría en el repudio de la luz que amamos. Porque todo repudio es un amor frustrado en el instante de la sed. Todo repudio es una llaga inmensa.
(escucha este pasaje, recitado por el Profe)
¯
PUES escribir es navegar muriendo, hay un punto de luz donde el amor se cruza con la muerte; hay un punto de ser y de sentir donde la misma sombra resplandece.
Hay una aguja múltiple encendida en el oculto amor de las arterias; hay una luz que en el dolor florece, un pálpito de vidas donde la llama puede hablar y brilla a costa de] pabilo y de la cera.
Habla de pronto el sueño y la vigilia calla.
Hay una extraña luz que tiene frío y viene a cobijarse con la sombra. Hay una aguja herida en el repliegue azul de la memoria.
(escucha este pasaje, recitado por Dolores Castro)
¯
(sigue)
|
|