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AL aura del ocaso ¡cómo duele el recuerdo de la luz! En la ribera del dolor los seres huellan camino alzado. Y al remontar su vida van a caer - levitación extraña - de espaldas contra el cielo.
Van a caer y miran hacia el lago que enciende la niñez de la esperanza. Mas al rumor del hosco viento huyen las aguas y la vida. ¡Cómo desciende su nivel soñado!
Ahí donde el azul profundo hablaba hay un reseco párpado de tules. Y hasta los suaves lirios son verdugos del moribundo sueño: ver desecarse un lago es como ver morir un gran amor.
Al asomarse a la ribera oscura alzan sus ojos hacia el cielo, miran el rostro amado entre las nubes y una sonrisa inmensa los desgarra. ¡Cómo duele el recuerdo de la luz!
(escucha este pasaje, recitado por Dolores Castro)
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(sigue)
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